¿Es posible aumentar el pecho con tu propia grasa y sin utilizar implantes? Mediante una técnica denominada lipofilling o lipotransferencia podemos extraer tejido adiposo de otras zonas del cuerpo y utilizarlo para aportar volumen y mejorar la forma de las mamas. Es una alternativa especialmente interesante para mujeres que buscan un aumento moderado, un tacto natural y, al mismo tiempo, desean reducir pequeños depósitos de grasa de zonas como el abdomen, los flancos o los muslos.
Sin embargo, no todas las pacientes son buenas candidatas ni se puede conseguir cualquier volumen mediante esta técnica. Para entender sus posibilidades, es importante conocer cómo se realiza un aumento de mamas con tejido graso, qué ventajas ofrece y cuáles son sus principales limitaciones.
¿Se pueden aumentar los senos con tu propia grasa?
Sí, es posible aumentar los senos con tu propia grasa mediante una transferencia de tejido adiposo de una zona del cuerpo a otra. La intervención combina dos procedimientos, primero realizamos una liposucción en aquellas áreas donde existe suficiente grasa para extraerla. Posteriormente, esta grasa se prepara y se introduce cuidadosamente en las mamas con el objetivo de conseguir mayor volumen y mejorar su contorno.
A diferencia de un aumento mamario con prótesis, no se introduce ningún implante, el material empleado procede del propio organismo de la paciente, lo que permite conseguir un resultado especialmente natural tanto visualmente como al tacto. No obstante, el incremento de volumen suele ser más limitado que el que podemos conseguir mediante una prótesis mamaria.
Técnica de aumento de mamas con tejido graso
El aumento de mamas con tejido graso se conoce también como lipofilling mamario, lipomodelado o lipotransferencia y, aunque parezca un procedimiento sencillo, no consiste únicamente en retirar grasa de una zona e introducirla en el pecho, para que una parte importante de las células transferidas sobreviva, todo el proceso debe realizarse cuidadosamente.
La intervención puede dividirse en tres fases principales:
- Extracción de la grasa: mediante liposucción obtenemos tejido adiposo de áreas donde existe suficiente volumen, como abdomen, cintura, flancos o muslos.
- Preparación de la grasa. El tejido obtenido se procesa para separar las células adiposas aprovechables de otros componentes.
- Lipofilling mamario: la grasa preparada se introduce de forma progresiva y controlada en diferentes planos de la mama para mejorar su volumen y forma.
La grasa no se coloca formando un único depósito grande, se distribuye mediante pequeñas cantidades para favorecer que el tejido transferido pueda integrarse y recibir vascularización.
Una vez transferidas, las células adiposas necesitan establecer una nueva irrigación sanguínea que les permita sobrevivir. Parte de ellas lo conseguirá y se integrará como tejido vivo, mientras que otra parte puede reabsorberse durante los primeros meses, por este motivo, al realizar un aumento mediante grasa propia tenemos que planificar el resultado teniendo en cuenta esa reabsorción inicial.
Además, la liposucción realizada para obtener la grasa ofrece una ventaja adicional, ya que podemos aprovechar la intervención para remodelar determinadas zonas corporales. En una misma cirugía se reduce volumen donde sobra y se utiliza una parte de ese tejido para mejorar el pecho.
Las ventajas de aumentar el pecho con tu propia grasa
Para determinadas pacientes, aumentar el pecho con tu propia grasa presenta características muy interesantes frente a un aumento convencional con prótesis. Entre sus principales ventajas encontramos:
- Resultado muy natural, puesto que utilizamos tejido de la propia paciente, por lo que tanto el aspecto como el tacto suelen integrarse de forma natural con la mama.
- No requiere implantes mamarios. No introducimos una prótesis o cuerpo extraño para conseguir el aumento.
- Permite tratar dos zonas en una misma intervención: además de aumentar el pecho, la liposucción permite reducir pequeños depósitos de grasa localizada.
- Incisiones pequeñas, ya que tanto la extracción como la transferencia se realizan mediante cánulas introducidas a través de incisiones de pocos milímetros.
- Puede mejorar asimetrías, permitiendo trabajar de forma diferenciada sobre cada mama y aportar volumen allí donde más se necesita.
- Permite modular el contorno: la grasa puede distribuirse estratégicamente para mejorar determinadas áreas de la mama.
- La grasa que sobrevive se integra en el organismo. Una vez estabilizado el resultado, el tejido adiposo viable se comporta como el resto de la grasa corporal.
Limitaciones de rellenar el pecho con tu propia grasa
Aunque presenta importantes ventajas, rellenar el pecho con grasa propia también tiene limitaciones y no sustituye a los implantes en todos los casos. Sus desventajas son:
- El aumento de volumen es limitado, no permite conseguir con la misma previsibilidad los grandes aumentos que puede proporcionar una prótesis.
- Es necesario disponer de suficiente grasa. Pacientes extremadamente delgadas pueden no tener tejido adiposo suficiente para obtener el volumen necesario.
- Parte de la grasa puede reabsorberse: no todas las células transferidas sobreviven al proceso.
- El volumen final no puede calcularse con exactitud absoluta, la supervivencia de la grasa varía de una paciente a otra.
- No corrige por sí sola una caída importante del pecho: si existe una ptosis mamaria significativa, puede ser necesaria una mastopexia.
Este último punto es especialmente importante, y es que aumentar volumen y elevar el pecho son objetivos diferentes. Cuando existe un exceso de piel importante o el pezón se encuentra descendido, simplemente introducir más grasa puede no solucionar el problema, así que en esos casos debemos estudiar si el procedimiento adecuado es una elevación mamaria, sola o combinada con lipofilling.
Postoperatorio de la operación con grasa propia
Cabe destacar que el postoperatorio es mucho más fácil que el que sería con un implante, pero debemos cuidar tanto las zonas donde hemos realizado la liposucción como el pecho receptor de la grasa. Durante los primeros días es habitual experimentar inflamación, hematomas y molestias moderadas, y la intensidad dependerá principalmente del número y extensión de las zonas sometidas a liposucción.
En consulta os los explicamos siempre más en detalle, pero los cuidados principales serán siempre estos:
- Utilizar la prenda de compresión indicada, que suele emplearse sobre las zonas donde se ha realizado la liposucción.
- Evitar presión innecesaria sobre las mamas, ya que durante las primeras fases queremos favorecer la correcta integración de la grasa transferida.
- Dormir según las indicaciones médicas. Generalmente se evita apoyar directamente el pecho durante el periodo inicial.
- Caminar de forma progresiva: la movilización temprana forma parte habitualmente de la recuperación tras una cirugía.
- Evitar ejercicio intenso, el cuál deberá retomarse progresivamente cuando lo autorice el cirujano.
- No fumar: el tabaco afecta a la vascularización de los tejidos y puede perjudicar la recuperación.
- Seguir la medicación prescrita: no deben modificarse medicamentos sin consultar previamente.
- Acudir a las revisiones, que nos permiten valorar tanto la evolución de la liposucción como la integración de la grasa en las mamas.
Irás viendo que el volumen va estabilizándose progresivamente y es después de los primeros meses cuando podemos valorar de una manera mucho más fiable el resultado obtenido.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo sería candidata de este aumento con grasa?
El aumento mamario con grasa propia puede ser una buena opción cuando quieres conseguir un incremento moderado y natural del volumen del pecho y dispones de suficientes depósitos de grasa para realizar la transferencia, manteniendo siempre expectativas realistas sobre el resultado que puede conseguirse.
Entre las candidatas habituales encontramos mujeres que buscan un aumento discreto del pecho, prefieren evitar implantes, tienen suficiente grasa en abdomen, flancos, muslos u otras zonas. También se indicaría para aquellas que presenten pequeñas asimetrías mamarias o que quieren recuperar volumen perdido tras embarazo, lactancia o adelgazamiento.
¿De dónde se extrae la grasa?
Podemos obtenerla de distintas zonas del cuerpo, siempre que exista suficiente tejido adiposo. Las áreas más habituales son el abdomen, muslos, espalda, caderas, flancos y cintura, así como otras zonas con depósitos de grasa localizada.
No se elige únicamente la zona que tenga más grasa, también valoramos dónde puede resultar beneficioso reducir volumen para mejorar la silueta global. Por este motivo, una de las ventajas del procedimiento es que permite combinar el aumento del pecho con una remodelación corporal mediante liposucción.
¿Cuántas tallas puedo llegar a ganar con grasa propia?
Como orientación, en pacientes adecuadamente seleccionadas podemos buscar aproximadamente una talla de aumento y, en algunos casos, alrededor de una talla y media. El volumen final depende de la cantidad de grasa que podamos obtener, de cuánto tejido podamos transferir de forma segura, de las características de la mama y, especialmente, del porcentaje de grasa que finalmente sobreviva.
¿Duele menos el postoperatorio que con un implante?
No en todos los casos, pero si suele doler menos ya que, al no colocar una prótesis mamaria, no existe la recuperación asociada al bolsillo utilizado para alojar un implante. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que el procedimiento incluye una liposucción, y las zonas donde se extrae grasa pueden presentar molestias, tirantez, hematomas e inflamación durante los primeros días.
Muchas pacientes describen las molestias fundamentalmente en las áreas de extracción más que en el propio pecho.
¿Es un procedimiento seguro?
Cuando está correctamente indicado y se realiza por un cirujano plástico cualificado en un entorno quirúrgico adecuado, la transferencia de grasa mamaria es una técnica completamente segura.
¿Cuánto dura el aumento de pecho con grasa?
Durante los primeros meses después de aumentar los senos con tu propia grasa, parte del tejido transferido puede reabsorberse, por eso el volumen inicial no debe considerarse todavía el resultado definitivo. Una vez superado este periodo y estabilizada la grasa que ha conseguido integrarse y vascularizarse correctamente, el tejido superviviente puede mantenerse a largo plazo.
No obstante, debemos recordar que el tejido adiposo es tejido vivo. Las células grasas transferidas se comportarán de forma parecida a las células adiposas del resto del organismo, lo que significa que su volumen puede variar con los cambios de peso. Si una paciente pierde una cantidad importante de peso, las células adiposas pueden reducir su tamaño y el pecho puede perder volumen y, si aumenta de peso, pueden aumentar de tamaño.
Por eso, cuando hablamos de aumento de mamas con tejido graso, el objetivo no es prometer un volumen permanente e inalterable, sino conseguir un resultado natural y duradero utilizando tejido de la propia paciente. Así pues, en nuestra consulta estudiamos la anatomía mamaria, la cantidad de grasa disponible y el aumento que desea conseguir cada paciente antes de decidir si el lipofilling es la técnica más adecuada o si existen otras alternativas que permitan alcanzar mejor sus objetivos.
























