El embarazo y la maternidad son procesos maravillosos, pero también implican cambios importantes en el cuerpo de la mujer. Uno de los más evidentes ocurre en el pecho, y es que muchas notáis que tras el embarazo y la lactancia, perdéis volumen, firmeza o simetría. Esto es algo que se puede solucionar de diferentes maneras, como con una mastopexia o un aumento de pechos después del embarazo.
No obstante, siempre deberéis esperar al menos 6 meses tras finalizar la lactancia antes de valorar un procedimiento, ya que así el pecho puede volver a una forma y tamaño estable.
¿Cuándo vuelve el pecho a su tamaño después del parto?
Tras el parto, el pecho pasa por diferentes fases. Durante el embarazo, las glándulas mamarias se preparan para la lactancia y el volumen suele aumentar y posteriormente, durante el periodo de amamantar, el tamaño se mantiene o incluso se incrementa. Sin embargo, una vez finaliza la lactancia, comienza un proceso de involución mamaria en el que el pecho pierde parte del volumen adquirido.
Por lo tanto, el pecho suele tardar entre 3 y 6 meses en estabilizarse después de dejar de amamantar, un tiempo que va a depender de:
- La duración de la lactancia.
- Tu elasticidad natural de la piel.
- Edad de la paciente.
- Cambios de peso durante el embarazo.
- Tu predisposición genética.
Durante este periodo, el tejido mamario se reorganiza. Algunas mujeres recuperan un tamaño similar al que tenían antes del embarazo, pero muchas experimentan una pérdida de firmeza o una ligera ptosis mamaria (caída del pecho). Esta situación suele ser el principal motivo por el que se plantean un aumento de pecho tras el embarazo.
Factores importantes para un aumento de pecho tras el embarazo
Cuando una mujer decide someterse a un aumento mamario tras ser madre, hay varios aspectos que tanto paciente como cirujano debe valorar, ya que dependiendo de la persona los cambios en el pecho pueden variar considerablemente.
Cambios comunes en el pecho
El embarazo y la lactancia pueden provocar diferentes alteraciones en el pecho, entre las más frecuentes encontramos:
- Pérdida de volumen. Es uno de los cambios más habituales, puesto que tras la lactancia, el tejido glandular disminuye y el pecho puede quedar más vacío, especialmente en el polo superior.
- Flacidez y caída del pecho. La piel se estira durante el embarazo y cuando el volumen disminuye, esa piel puede perder tensión, provocando un aspecto más caído.
- Asimetrías mamarias. Es relativamente común que un pecho responda de forma diferente al embarazo y la lactancia, generando diferencias visibles entre ambos senos.
- Cambios en la areola y el pezón. La areola puede aumentar de tamaño o cambiar ligeramente su forma, algo que también se puede corregir en determinados procedimientos.
Si os queréis preparar bien, también os aconsejamos este artículo sobre cómo recuperar el pecho después de la lactancia.
Procedimientos más habituales
Dependiendo de los cambios que haya sufrido el pecho, os recomendamos unas técnicas quirúrgicas u otras.
Será indicado un aumento de pecho con implantes cuando existe una pérdida de volumen pero la piel mantiene cierta elasticidad, ya que permite recuperar el tamaño del pecho y mejorar su forma. Se puede hacer también una mastopexia o elevación de pecho cuando el principal problema es la caída del mismo, que en ocasiones también se combina con implantes.
Otra opción es el mommy makeover, que es un conjunto de procedimientos diseñados para recuperar el contorno corporal tras el embarazo.
Tiempo a esperar antes de la cirugía
Recordad, es importante esperar al menos 6 meses tras finalizar la lactancia, mantener un peso estable durante varios meses y en un principio, no tener previsto otro embarazo a corto plazo.
¿Después de un aumento de senos cuando puedo quedar embarazada?
No existe una contraindicación para quedarte embarazada después de una cirugía de aumento de pecho, pero sí es recomendable que esperéis un tiempo prudente. Os aconsejo que dejéis pasar entre 6 y 12 meses antes de buscar un embarazo, pero cuanto más mejor porque hay que dejar un tiempo para que se produzca la cicatrización interna y se estabilice el tamaño del pecho.
Además, si el embarazo se produce demasiado pronto, los cambios hormonales y el aumento de volumen del pecho pueden modificar el resultado estético conseguido con la cirugía.
Eso sí, hay que aclarar que los implantes mamarios, cuando la cirugía está correctamente realizada, no impiden amamantar. En la mayoría de los casos, la colocación del implante se realiza respetando el tejido glandular y los conductos galactóforos, permitiendo la producción de leche sin problemas.
Tengo los senos operados y estoy embarazada
En general, quedarse embarazada después de una cirugía mamaria es seguro tanto para la madre como para el bebé. Los implantes mamarios no interfieren en el desarrollo del embarazo ni representan un riesgo para el feto y, en la mayoría de los casos, tampoco afectan a la lactancia. Sin embargo, existen algunas consideraciones importantes.
Durante el embarazo, el pecho aumenta de tamaño debido a los cambios hormonales y a la preparación para la lactancia. Este aumento puede provocar:
- Distensión de la piel.
- Modificación de la forma del pecho.
- Cambios en la posición del implante.
Si la cirugía mamaria es reciente, estos cambios pueden influir en el resultado estético final. Por ejemplo, el estiramiento de la piel puede favorecer la aparición de flacidez o alterar la simetría del pecho. Aun así, no se trata de una situación peligrosa desde el punto de vista médico, simplemente hay que tener en cuenta que tras el embarazo algunas mujeres deciden realizar un retoque para recuperar el resultado deseado.
Para terminar, en este caso es recomendable que informéis tanto al ginecólogo como al cirujano plástico sobre la presencia de implantes mamarios, lo que les permitirá realizar un control adecuada y resolver cualquier duda que pueda surgir durante la gestación.




